La Fundación Global Nature desarrolla proyectos de conservación de naturaleza y restauración ecológica desde 1993. Mantiene tres centros de educación ambiental y ha coordinado más de 40 proyectos nacionales e internacionales para la restauración de diferentes ecosistemas, como 27 humedales de La Mancha y de Tierra de Campos, la Albufera de Valencia, dehesas extremeñas o bosques de laurisilva en Tenerife, entre otros proyectos.

Una línea de trabajo fundamental para la Fundación Global Nature es la promoción de sistemas agrarios que contaminen menos y que beneficien a muchas especies de fauna y flora silvestres que se asocian a los mismos. Para ello, mantiene 233 hectáreas de terrenos agrarios en propiedad, en donde se realiza se desarrolla una gestión sostenible en la crianza de núcleos de razas de ganado en peligro de extinción, como algunos de los últimos rebaños de vacas de raza blanca cacereña, ovejas merinas negras o varios núcleos de las últimas razas de gallinas españolas, como la negra castellana, andaluza perdiz, extremeña azul, etc.

Hasta la fecha, ha firmado acuerdos de custodia del territorio en más de 8.000 hectáreas con más de 290 propietarios. Estos convenios permiten el acompañamiento a agricultores, cazadores y ganaderos en la implementación de medidas agroambientales que benefician tanto a la biodiversidad como a la propia rentabilidad de los cultivos.

 

Las aves esteparias y la agricultura

La ganadería extensiva con ovejas y el cultivo tradicional de cereales, que se rotaba con barbechos, leguminosas (yeros, lentejas, garbanzos, alfalfas, etc.), girasol y otros cultivos herbáceos, ha modificado durante siglos el paisaje de las mesetas y los grandes valles de la Península Ibérica. Las aves esteparias, originarias de las grandes llanuras de Asia y Europa Central, se adaptaron a estos sistemas agrarios de alto valor natural desde el Neolítico. Ahora encuentran en España sus últimas y más importantes poblaciones tras extinguirse en buena parte del resto del Continente.

El paisaje agrícola, con cultivos extensivos de cereal y leguminosas ibéricos, zonas de erial a pastos y de barbecho, albergan el 100% de la población europea de alondra ricotí (Chersopilus duponti), más del 90% de la de ganga ibérica (Pterocles alchata), el 50% de la población mundial de avutarda (Otis tarda) y el 70% de la de sisón (Tetrax tetrax), entre el 25 y el 50% de la población europea de alcaraván (Burhinus oedicnemus) y el 60% de la de cernícalo primilla (Falco naumanni).

La modificación e intensificación de las prácticas agrarias tradicionales, es una de las causas más importantes del declive estas especies. La pérdida de setos y barbechos, la falta de rotación de cereales con cultivo de legumbres, el avance del regadío en intensivo, el uso excesivo de fertilizantes y plaguicidas químicos son las principales causas de la caída en las poblaciones de las aves esteparias, ya por envenenamiento o ya por falta de alimento al desaparecer los insectos que éstas comen, o simplemente por la destrucción de refugios. La introducción de cereales de ciclo corto ha reducido el calendario agrícola y provoca la destrucción de nidadas por el paso de las cosechadoras.

 

Comercialización diferenciada y consumo responsable

El Papa Francisco nos recuerda la responsabilidad social de los consumidores en su encíclica Laudato Si: “Comprar es siempre un acto moral, y no solo económico. Por eso, hoy el tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros.”

La sostenibilidad es ética y coherencia, y depende tanto de la responsabilidad de la empresa cuando coloca un producto o un servicio en el mensaje como del consumidor cuando decide adquirirlo.

Una empresa agroalimentaria que internaliza la sostenibilidad hace más seguro y estable su suministro en el largo plazo, planifica su riesgo y crea relaciones de confianza con sus proveedores. Por este motivo, la Fundación Global Nature trabaja con sectores agropecuarios cruciales para la economía española, como Nestlé España y Calidad Pascual, elaborando códigos de aprovisionamiento sostenible que informen al consumidor y le permitan decidir, yendo más allá de las certificaciones y ecoetiquetas.

Del mismo modo, dentro del proyecto LIFE “Estepas de La Mancha”, la adopción de determinadas medidas por los agricultores manchegos les permite cumplir con un Código para la Producción y Aprovisionamiento Sostenible, que sirve de base del programa de comercialización diferenciada prevista también en el proyecto.

Los productos de calidad generados en cultivos que protegen avutardas, sisones y otras especies de la fauna manchega, prácticamente extintas en el resto de Europa, pueden acceder a mercados diferenciados que pagan un mayor precio por los mismos. El proyecto LIFE trabaja en la diferenciación de cereales y legumbres y, a menor escala, azafrán, aceite y almendra. Es decir, a la etiqueta de un producto ecológico, se le suma el valor de cuidar la biodiversidad, siendo un producto europeo (local) y permitiendo conocer la imagen del productor (trazabilidad y confianza). Para muchos consumidores europeos el concepto “producto ecológico” ya no es suficiente, y buscan que sea, además local y que conserve la fauna y la flora.

Desde 2009 la Fundación desarrolla un programa de apoyo a la producción y comercialización de lentejas y garbanzos ecológicos producidas dentro de la Red Natura 2000 y que permite pagar entre un porcentaje mayor al precio de un producto convencional o del establecido en el mercado. Adicionalmente se suman almendras y pistachos. En 2017 se han firmado convenios con agricultores en Toledo y Cuenca que han permitido vender más de 100 toneladas de legumbres en el mercado alemán. El objetivo es conseguir lo mismo en almendra, pistacho, azafrán, vino o aceite.

 

El proyecto LIFE Estepas de La Mancha

Castilla-La Mancha, en concreto, es uno de los últimos refugios para estas especies. Alberga el 40% de la población europea de avutarda y ganga ibérica y entre el 10-20% de alcaraván. El 35% de la población mundial de sisón habita en Castilla-La Mancha. También es la Comunidad Autónoma con mayores poblaciones de especies de interés cinegético asociadas a estos cultivos, como la perdiz y la codorniz.

La Fundación Global Nature comenzó en 2016 el proyecto LIFE Estepas de La Mancha, junto con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Esta iniciativa, apoyada por la herramienta financiera LIFE de la Comisión Europea, pretende frenar el descenso de las poblaciones de aves esteparias en colaboración con los agricultores de cuatro de las principales Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de Castilla-La Mancha incluidas dentro de la Red Natura 2000. Se desarrolla en 57 municipios de las provincias de Ciudad Real, Toledo y Cuenca.

La piedra angular de este proyecto es el de una red de custodia agraria que cuenta ya con más de 50 agricultores que gestionan más de 3.000 ha de explotaciones agrícolas. Agricultores que predicaran con el ejemplo de no sólo labrar, sino cuidar la tierra, tal y como se nos recuerda en el Genesis 2,15. En estas explotaciones agrícolas, se están implementando medidas pilotos, replicables, que buscan reducir el impacto medioambiental, como la reducción de aplicación de fertilizantes y fitosanitarios, la implementación de cubiertas vegetales en cultivos leñosos, la creación de lindes, etc., ajustando la inversión del agricultor a lo que realmente es necesario y mejorando el hábitat de aves esteparias. La red de custodia agraria también incluye la colaboración con sociedades de cazadores en donde se ha establecido una sinergia entre caza y conservación de especies cinegéticas como la perdiz roja, especie que comparte el mismo hábitat que otras especies de aves esteparias.

En colaboración con las Comisiones Locales de Pastos, se cuenta con ganaderos para reordenar el pastoreo en, al menos, 5.000 hectáreas, y evitar así la matorralización y pérdida de los eriales a pastos, hábitats de algunas de las aves más amenazadas, como el sisón, alcaraván o la alondra ricotí.

El proyecto LIFE “Estepas de La Mancha” también pretende mejorar la diversidad del paisaje y la conectividad ecológica mediante la recuperación de setos, linderos, puntos de agua, áreas de nidificación y la eliminación de riesgos.

 Para recuperar la conectividad ecológica se restauran 20 km de setos y linderos entre parcelas agrícolas, con más de 120.000 plantas de porte bajo, arbustivas y herbáceas de cerca de 20 especies diferentes. Se regenera así un hábitat y refugio esencial para la reproducción de las aves, con mayor biomasa de invertebrados que son la base de la alimentación de los pollos en sus primeras semanas de vida. Como acciones puntuales se trabaja en la apertura o mejora de 50 puntos de agua y una mejora en el balizamiento de viñedos en espaldera para evitar el choque de aves.

Como acción especial se pretende la restauración o creación de 15 primillares, colonias de cría del cernícalo primilla. Estas aves utilizan habitualmente tejados o construcciones antiguas. Su “modernización” impide la cría de estas aves. El proyecto pretende financiar en aquellas zonas que estén o bien dentro o bien inmediatamente cercanas a la Red Natura 2000, la reparación de tejados de iglesias y otros elementos estructurales con la incorporación de nidales para permitir la cría de estas aves. Para ello es imprescindible contar con la colaboración de párrocos y de los respectivos obispados.

El proyecto se apoya también en un ambicioso programa de educación escolar gratuito que llegará 5.000 alumnos.

 

 

 

Eduardo de Miguel Beascoechea

Fundación Global Nature