Cartel del festival Pint of Science.

Cartel del festival Pint of Science.

Coincidiendo con la festividad madrileña de San Isidro, durante los días 14, 15 y 16 de mayo, en diferentes ciudades de España comparten espacio la ciencia y la cerveza gracias al festival Pint of Science.

Esta iniciativa, surgida en 2012 de la mano de Michael Motskin y Praveen Paul, nos ofrece la oportunidad de conocer los últimos avances realizados en diversas ramas de la investigación en el ambiente ameno y distendido que caracteriza a los bares.

LandsCare se acercó el día del estreno al centro de Madrid para asistir a la sesión “Polinizadores y extremófilos”, compuesta por dos charlas de temática medioambiental.

Marcos Méndez Iglesias, investigador y profesor de la universidad Rey Juan Carlos, abrió la tarde con “Mitos y realidades de los polinizadores”, charla en la cual explicó como la mayor parte de la sociedad solo reconoce a un reducido grupo de abejas como las encargadas de la polinización, cuando realmente son el tercer grupo de insectos principal en realizar esta función. En primer lugar estarían los lepidópteros (orden de insectos en el que se engloban las mariposas) seguidos en segundo lugar por los escarabajos. En total hay más de 300.000 especies de insectos encargados de polinizar las plantas, además de algunas especies de pájaros, murciélagos e incluso reptiles.

Comparativa entre número de especies vegetales y producción en masa explicada por el profesor Méndez.

Comparativa entre número de especies vegetales y producción en masa explicada por el profesor Méndez.

Ante el mito propagado sobre si las abejas desapareciesen, la sociedad se extinguiría en menos de cuatro años, el profesor expone que aun siendo cierto que la abeja melífera (la abeja más conocida por todos) desapareciera, el número de especies vegetales de cultivo disminuiría, la producción en masa de alimento no se vería afectada, puesto que hay especies vegetales que no dependen de las abejas hasta tal punto que en ciertas partes del planeta hay agroecosistemas que no dependen de este insecto para polinizar, sino que se apoyan en otras especies polinizadoras y en la acción del viento.

Además, hay que evitar idealizar a la abeja melífera como especie polinizadora, puesto que no es tan efectiva realizando esta función como otros polinizadores salvajes y pueden desplazar a éstos de su territorio, por lo tanto hay que tener cuidado con su introducción de manera artificial en espacios naturales protegidos.

Con todo esto no nos quiere decir que no haya una preocupación real por la situación de la abeja melífera, sino que hay que evitar realizar acciones equivocadas, como la implantación de colmenas urbanas o en montaña e intentar tener en cuenta a otras especies polinizadoras a la hora de hacer planes de protección de especies.

Para concluir, Myriam Catalá Rodríguez, profesora de la universidad Rey Juan Carlos y escritora del blog de divulgación científica Ecotoxan, trató el tema “Habitantes al filo de lo extremo: ¿Qué nos enseñan los líquenes?” que inició con la sorprendente noticia de que los líquenes han sido viajeros espaciales, ya que han sido mandados al espacio y tras ser expuestos a las condiciones tan extremas, han regresado a la Tierra en perfecto estado, algo que no se puede decir de la mayoría de especies.

Esto se debe a que los líquenes son capaces de soportar climas muy extremos, como temperaturas muy altas o muy bajas, fuerte irradiación solar, presencia de metales e incluso, como se ha podido comprobar, el propio espacio.

Sin embargo, hasta día de hoy han sido muy poco estudiados, debido a que son un “amalgama simbiótico de reinos completamente distintos”. Esto hace que se les pueda considerar como ecosistemas en miniatura, formados por la interacción entre organismos microbiontes, fotobiontes y consorcios bacterianos.

Además, esta simbiosis es muy sensible a la contaminación, por lo tanto solo se pueden encontrar líquenes en zonas en las que el aire sea de buena calidad, indicativo de un espacio limpio.

"Habitantes al filo de lo extremo", exposición de la profesora Catalá.

“Habitantes al filo de lo extremo”, exposición de la profesora Catalá.

Al no estar definidos en un reino concreto, no terminan de ser una fuente de interés para la mayoría de botánicos, microbiólogos y micólogos. Pero este punto de vista está cambiando, ya que la simbiosis liquénica puede servir como vía para estudiar el funcionamiento de los ecosistemas, conocimiento necesario para la protección de especies.

Pero ¿qué es lo que les otorga a los líquenes la capacidad de sobrevivir en ambientes tan extremos?

Myriam explicó que, dado a que los líquenes están sometidos a deshidrataciones y rehidrataciones cíclicas por su incapacidad para retener el agua, sufrirían un estallido oxidativo al rehidratarse (proceso por el que una célula deshidratada, al recibir agua, consume tal nivel de energía que se quema).

Sin embargo, el estallido oxidativo no les afecta tan violentamente gracias a la presencia de óxido nítrico, el cual se produce en el liquen durante la rehidratación y, debido a que en concentraciones específicas presenta cualidades antioxidantes, frena el efecto del estallido oxidativo.

Tras diversos estudios se ha sabido que es el hongo el que ofrece una sobredosis de este compuesto para proteger al alga, lo cual demuestra lo estrechamente ligados que están los distintos organismos del liquen y del por qué supone un ejemplo de ecosistema.

Con esto finalizó el primer día, sabiendo un poco más del mundo que nos rodea y con ganas de asistir a las conferencias de los siguientes días.

Desde LandsCare os facilitamos el enlace a la página web de Pint of Science, desde la cual podéis ver las distintas conferencias según ciudades y os invitamos a que acudáis antes de que termine, ya que es una experiencia agradable en la que ciencia, tecnología, psicología y otras ramas se acercan a la calle y se exponen de manera coloquial en un ambiente relajado.

 

Artículo escrito por: Diego López de Pablo Amores.