ARTÍCULO | MANUEL MARTÍN GARCÍA

¿Qué es lo que diferencia a perros y lobos? Tras una larga relación con el hombre, los perros cuentan hoy con algunas habilidades cognitivas compartidas con los bebés humanos, pero los lobos no

Sabes que tu perro te entiende señalas y dices: «ve a buscar la pelota», pues esta habilidad para comprender las directrices o los gestos humanos puede resultar poco impresionante, sin embargo, se trata de una habilidad cognitiva compleja bastante inusual en el reino animal. Sin ir más lejos, nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, no pueden hacerlo. Y el pariente más cercano de los perros, el lobo, tampoco. Se trata de una de las principales conclusiones de un nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la universidad de Duke y que bajo el título Cooperative Communication with Humans Evolved to Emerge Early in Domestic Dogs, se publicó en la revista Current Biology.

Manada de lobos – Fuente Istock

Después de más de 14.000 años compartiendo experiencias con los perros, los Homo sapiens han provocado algo curioso en la mente de los perros. Y es que los perros tienen conocimiento de lo que se conoce como habilidades de «la teoría de la mente», o lo que es lo mismo, habilidades cognitivas que les permiten inferir lo que los humanos están pensando o sintiendo en algunas situaciones.

Así una comparación en un estudio de 44 cachorros de perro y 37 de lobo de entre 5 y 18 semanas de edad, respalda la idea de que la domesticación no solo cambió la apariencia de los perros, sino también sus mentes. La investigación ha sido llevada a cabo en el Centro para las Ciencias de la Vida Silvestre de Minnesota, donde en primera instancia casi cuatro decenas de cachorros de lobo pasaron por primera vez por un examen genético para tener la certeza que estos no fueran híbridos entre lobos y sus parientes, los canes.

Los cachorros de lobo fueron criados con mucha interacción humana: fueron alimentados con las manos; durmieron en las camas de sus cuidadores cada noche y recibieron atención humana durante las casi 24 horas del día desde pocos días después de su nacimiento. Por el contrario, los cachorros de perro estudiados, procedentes de la organización sin ánimo de lucro Canine Companions for Independence, pasaron el tiempo con su madre, sus compañeros de camada y mantuvieron un contacto humano mucho menos acusado.

Cachorros de lobo ártico (Canis lupus arctos) – Fuente Istock

Los resultados fueron sorprendentes. Incluso sin un entrenamiento específico, los cachorros de perro de tan solo ocho semanas de edad entendían a dónde ir. Así los perros obtuvieron el doble de probabilidades de hacerlo bien que los cachorros de lobo de la misma edad que habían pasado mucho más tiempo con personas. Los datos se muestran incontestables: 17 de los 31 cachorros de perro fueron inequívocamente al cuenco correcto. En contraste, ninguno de los 26 cachorros de lobo criados por humanos lo hizo mejor que una suposición aleatoria.

Otro comportamiento bastante descriptivo de las diferencias entre ambas especies radica en que cuando se les presentaba comida dentro de un recipiente sellado para hacerlo inaccesible, los cachorros de lobo generalmente intentaban resolver el problema por sí mismos, mientras que los cachorros de perro pasaban más tiempo buscando ayuda en las personas