Hace ya más de un año que el cardenal arzobispo de Madrid, Don Carlos Osoro Sierra constituyó la Comisión Diocesana de Ecología Integral, adscrita a la Vicaria de Pastoral Social e Innovación y coordinada por Justicia y Paz, en el Consejo Episcopal celebrado el día 27 de septiembre de 2017. Entre sus funciones destacan: favorecer el estudio de la encíclica Laudato Si y discernir las líneas de acción necesarias para su implantación, acompañando a parroquias y fieles en los procesos de conversión hacia una ecología integral que profundice en el diálogo con la sociedad civil y que genere auténticos Custodios de la Creación en la diócesis de Madrid.
El viernes 6 de octubre de 2017, la sede del Arzobispado de Madrid se convirtió en el fértil semillero donde se reunieron representantes de distintas entidades que trabajan en relación con la Laudato Si en la Comunidad de Madrid, estando entre los presentes: Justicia y Paz, Manos Unidas, JyP Interfranciscana, Movimiento Scouts Católicos, Cristianismo y Ecología, Instituto Laudato Si de Granada, y otras entidades y personas comprometidas con llevar las enseñanzas de la encíclica a la sociedad y a la propia Iglesia.
Entre las funciones que se dibujaron, están la de generar comunión eclesial entre personas llamadas a este servicio pastoral con vocación hacia la ecología integral, saber y reunir todo lo que se está haciendo y amplificarlo. Promover la formación en la Laudato Si con jornadas de estudio, seminarios, charlas… que vivifiquen una espiritualidad y teología ecológica presente en la tradición cristiana, propiciar experiencias en la naturaleza que permitan reconectar con Dios a través de la naturaleza, inspirándonos y esperando nuestra alabanza sincera.
La intención es también fomentar la aplicación de buenas prácticas ambientales, empezando por la propia Iglesia, con la conversión ecológica de nuestras parroquias, seminarios, templos. Llevar la coherencia a todos los detalles que conforman la vida cotidiana de nuestros hogares e instituciones, ser ejemplo de coherencia y convertirnos en agentes Custodios de la Creación, que no olvidan a las poblaciones que padecen los efectos devastadores del Cambio Climático y la destrucción de la naturaleza y sus recursos.
Establecer cauces de diálogo con otras realidades de la ciencia, el mundo académico, las plataformas del tercer sector y otras confesiones y religiones que también están andando el camino de la conversión integral, teniendo como base la Agenda 2030, y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Y orar juntos, dando gracias por la Creación y solicitando su sabiduría y valentía para revertir los efectos causados por los seres humanos y el cambio climático, de forma que nuestra casa común siga siendo un lugar habitable y rico en biodiversidad, para las futuras generaciones.