Durante el verano de 2019, el profesor Uberto Crescenti (Profesor titular de Geología Aplicada en la Universidad G. d’Annunzio de Chieti), junto con un grupo de científicos y profesores universitarios italianos lanzaban un manifiesto poniendo en duda algunas de las conclusiones del último informe del IPCC, especialmente la principal que afirma que «el calentamiento del sistema climático es inequívoco, existiendo una clara influencia humana en su evolución«.

En concreto el manifiesto que puede leerse en este enlace concluye que  «es científicamente poco realista atribuir a los humanos la responsabilidad del calentamiento observado desde el siglo pasado hasta hoy».

Ante este enfrentamiento es importante saber cómo se estructuran los conocimientos que vamos adquiriendo y sobre los que se van construyendo las políticas ambientales. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) es el organismo de las Naciones Unidas para evaluar la ciencia relacionada con el cambio climático.

El establecimiento del IPCC fue respaldado por  la Asamblea General de la ONU en 1988  a partir del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en 1988. Su tarea inicial, como se describe en la Resolución 43/53 de la Asamblea General de la ONU del 6 de diciembre de 1988 , es la de preparar una revisión integral y recomendaciones con respecto al estado del conocimiento de la ciencia del cambio climático, el impacto social y económico del cambio climático, y las posibles estrategias de respuesta y elementos para su inclusión en una posible convención internacional sobre el clima. Desde 1988 hasta 2019 el IPCC ha presentado cinco ciclos de evaluación y entregado cinco informes de evaluación elaborados por varios miles de científicos de más de cien países y son los más completos sobre el cambio climático producidos en todo el mundo.

El grupo de profesores italianos no es el primero en plantear críticas al IPCC: El 13 de marzo de 2010, una carta abierta, firmada por cerca de 250 científicos de Estados Unidos, fue enviada a diferentes agencias federales de EE.UU. afirmando que la conclusión de que el ‘calentamiento del sistema climático es inequívoco’ y la relación del incremento observado en las temperaturas medias globales desde la mitad del siglo XX como consecuencia del incremento observado de las concentraciones de gases de efecto invernadero antropogénicos» debían ponerse en duda.

En respuesta a las críticas, en 2010 el InterAcademy Panel produjo una investigación independiente dentro del IPCC, que tomando nota de la complejidad creciente y de la intensidad del debate público, recomendaba reformas en la estructura de gestión del IPCC para reforzar su capacidad de toma de decisiones, mantener la transparencia y la cobertura de un amplio rango de enfoques científicos, junto a mejoras de procedimiento para minimizar errores en el futuro.

Pero  el IPCC  también ha recibido numerosos apoyos a su labor, el más conocido el premio nobel de la paz recibido en 2007 junto con el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore​ y el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático, «por sus esfuerzos por aumentar y propagar un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre y poner los cimientos para las medidas que son necesarias para contrarrestar dicho cambio». También diferentes instituciones científicas han emitido comunicados oficiales respaldando y dando su acuerdo a los hallazgos del IPCC, tales como la declaración conjunta de academias de ciencias de 2001 reconociéndolo “como la fuente mundial más fiable de información sobre cambio climático y sus causas, y respaldando su método de lograr consenso«, la Fundación Canadiense para las Ciencias Climáticas y Atmosféricas, la Sociedad Canadiense Meteorológica y Oceanográfica, la Unión de Geociencia Europea, el Consejo Internacional para la Ciencia, la Royal Meteorological Society o la National Oceanic and Atmospheric Administration entre muchos otros.

Esta situación genera una curiosa paradoja. El hecho científico probablemente más esencial de nuestro tiempo y más crítico para el futuro de la humanidad se convierte cuando entra en el horizonte de nuestro conocimiento individual en un «problema de fe»… Es decir en si es razonable creer al IPCC o a sus detractores… y razonable es, como decía Jean Guitton, «quien somete su razón a la experiencia»