Este artículo de opinión pretende iniciar un debate sobre los impuestos al trabajo, (Seguridad Social e IRPF)  y su sustitución por impuestos a las materias primas. Te animamos a que dejes tus comentarios

El paro prolongado, es el padre de la pobreza, la pobreza es la madre de la miseria y la miseria es el nido de la marginación social, la marginación social es la escuela de mil modalidades de delincuencia, con el consiguiente sufrimiento para los que la practican, para los que la padecen y para el resto de la sociedad.

Acabemos con la pobreza y resolveremos muchos problemas a la vez. UN POBRE DEJA DE SER POBRE, EN EL MOMENTO QUE ENCUENTRA, UN TRABAJO CON  UN SALARIO QUE LE PERMITE CUBRIR LAS NECESIDADES BÁSICAS. El único medio que se conoce, para acabar con la pobreza, es el Empleo. En un país con un paro por debajo del 5%, la pobreza es muy marginal, pero cuando el paro supera el 5%, el incremento de la pobreza, es directamente proporcional al incremento del paro. Por ello el primer objetivo de cualquier sociedad debe de ser el de crear Empleo con MAYUSCULAS.

 

Empleo se crea haciendo varias cosas. Lo primero que hay que hacer es eliminar obstáculos y el gran obstáculo que dificulta, muchísimo, la creación de empleo son los Impuestos al Trabajo (S. Social e IRPF). Estos dos impuestos suponen alrededor, del 40% del costo de la mano de obra. Si eliminamos estos impuestos (S. Social e IRPF), tenemos dos efectos inmediatos: 1) reducimos el costo de la mano de obra un 40%, con la consiguiente mejora de la competitividad interior y exterior. 2) el Estado deja de recaudar unos 115.273 millones de € por estos dos impuestos. Al punto 2, le veremos la solución un poco más adelante, en este artículo. Veamos el punto 1: si eliminamos los impuestos al trabajo, los primeros beneficiados son los emprendedores que montan un negocio por primera vez. En la actualidad, están exentos de pagar EL 80% de la  S. S. durante el primer año; el primer año pagan  60€ de S. S. y unos 150€ de IRPF, a partir del primer año pagan 300 de S. S. y los 150€ de IRPF, total 450€ al mes. 2) Si los emprendedores quedan exentos de este impuesto, muchas más personas tendrán la oportunidad de iniciar un negocio y probar fortuna en el mundo de la empresa, al disminuir los gastos fijos de personal, como consecuencia de eliminar estos impuestos, los emprendedores y las empresas en general, superarán con menos dificultad los momentos de crisis. 3) Al eliminar los impuestos al trabajo seremos mucho más competitivos con nuestras exportaciones, con la consiguiente mejora en el empleo. Las cifras y porcentajes que doy son aproximados, sirven de orientación, pero no pueden tomarse al pie de la letra.

 

Si eliminamos los impuestos al trabajo, el Estado deja de recaudar por este concepto, hemos dicho que unos 115.273 millones de € (Son 108.000 millones de € de S. S. y 7.273 millones de € de IRPF del tramo de ingresos hasta 21.000€. [1]) ¿Cómo recaudar el mismo dinero habiendo eliminado los Impuestos al Trabajo?; convirtiendo los Impuestos al Trabajo en impuestos a las materias primas, aquellas que no son infinitas y que, además,  son contaminantes, y al producto terminado, (por producto terminado entendemos también los servicios: bancarios, tecnológicos, o profesionales de cualquier tipo).

Un ejemplo sencillo: imaginemos que soy autónomo, tengo un pequeño local y me dedico a fabricar mesas de salón en madera; la capacidad de producción es de 10 mesas al mes. Para fabricar las 10 mesas tengo los siguientes gastos:

 

Madera………………..1000€

Herrajes……………….  300€

Barniz…………………..   50€

Tornillos y clavos…….  50€

Luz y otros……………1550€

Seguridad Social…….676€

IRPF………………………144€

Salario………………….1230€

Total…………………….5000€

 

El total de gasto lo divido entre el número de mesas y me sale el costo de 500€  por mesa, cada mesa está gravada con 82 € de Impuestos al Trabajo (S. Social 676€ e IRPF 144€). Este impuesto no hay que inventarlo, ya está inventado, lleva muchos años, y lo está pagando el comprador de la mesa, no lo paga el empresario, como puede parecer. Mi sistema no necesita crear ningún impuesto nuevo, necesita reconvertir este impuesto directo, en un impuesto indirecto, ¡sólo nos faltaba aumentar los impuestos! Fijémonos bien, la S. Social esta gravando el producto terminado, de forma directa sobre el trabajador y el cliente lo paga, al comprar la mesa; en mi propuesta el cliente seguirá pagando lo mismo por la mesa, sólo que el impuesto no grava directamente al trabajador, grava el producto; si se venden mesas se recauda impuesto, si no se venden no se recauda,  no hay gasto fijo por el impuesto al trabajo, como ocurre en la actualidad. Si yo no vendo mesas, las venderá otro, (Ikea, un chino, un importador…) el  que las venda será el que recaude los 82 € de impuestos para financiar la S. Social y el IRPF que le hayamos asignado, (propongo que sea hasta 21 000 € el límite del IRPF que se incluya en este concepto).

En el siguiente gráfico podemos ver un ejemplo y hacernos una idea, de cómo quedarían repartidos los impuestos, en la nueva modalidad.

Autor José Castro

[1] Fuente: Estadísticas de la Tesorería General de la Seguridad Social y de la Agencia Tributaria del año 2016.