Los incendios en el Amazonas, Siberia y otras partes del mundo ponen en grave riesgo al planeta.

Rusia, Brasil o España son unos de los muchos países que han sufrido a lo largo del año incendios graves. Un auténtico drama que previsiblemente precipita al planeta hacia un desastre ecológico sin precedentes. Los incendios acontecidos durante este año ayudan a aumentar la temperatura media del planeta, en un contexto de gran preocupación respecto al cambio climático.

El pulmón del mundo no para de echar humo, al mismo tiempo las zonas frías del mundo también arden y se calientan . Este verano, en Alaska, se han registrado temperaturas superiores a los 32º C. Siberia que debería estar congelada, ha cambiado el frío hielo por las llamas; el pueblo ruso llora al ver su tierra arder, piden a las Administraciones mayor implicación, sin embargo los focos de incendios se propagan por las regiones asiáticas del país. Ya son 5, 4 millones de hectáreas incenciadas, y ya amenaza con avanzar hacia Alaska.

Estos incendios son un desastre ecológico y climático. Según Greenpeace, la cantidad de dióxido de carbono emitido a la atmósfera equivaldría al expulsado por 36 millones de automóviles durante un año, pero no solo preocupa el dióxido de carbono. También que estos incendios hayan ocurrido en el Ártico hace pensar que muchos de los glaciares y el hielo permanente de zonas como Groenlandia o Alaska se vean afectados. Los científicos están cada vez más preocupados respecto a la situación del planeta ya que confirman en estos patrones de incendios un calentamiento acelerado de la tierra que afecta con mayor rapidez a las zonas frías.

En el otro hemisferio del planeta, concretamente en Brasil, la situación no mejora respecto al fuego. El Amazonia, el bosque más grande del mundo, por el que pasa el río con más caudal del mundo y el que es considerado el pulmón del planeta, debido a la cantidad de oxígeno liberada por la fotosíntesis de su flora, está luchando y ha luchado contra más de 70.000 focos de incendios este año. La oposición cree que la política de Bolsonaro es la culpable de estos incendios y desde Brasilia se culpa a las ONGs.

Aunque cuando el mayor tesoro natural del planeta arde, lo que debería importar es combatir las llamas. Se está perdiendo mucho con los incendios; el dióxido de carbono emitido a la atmósfera ; los espacios naturales destruidos; la pérdida de hielo, entre otros factores. Antes de buscar culpables, primero se debería pensar hacia donde dirigimos nuestro planeta, si hacia la preservación o hacia la destrucción y esto debe partir de cada individuo.