Luis López//

Según la revista Nature Communications en una investigación realizada por el Consejo Superior de Investigaciones (CSIC), el descongelamiento de la capa de permafrost aumenta la cantidad de dióxido de carbono emitido a la atmósfera, además la superficie terrestre absorbe una mayor cantidad de radiación solar. Estos factores aceleran el cambio climático y aumentarían el coste económico de mitigación.

El permafrost es una capa situada en la corteza terrestre congelada con una edad geológica de 15.000 años. Esta formación geológica se sitúa principalmente en las zonas frías del planeta como Tíbet, Noruega o Siberia. El descongelamiento de esta capa supondría un gran riesgo para las estructuras humanas y naturales, ya que el permafrost por su naturaleza apenas contiene roca y arena, convirtiéndose en un terreno débil si no está congelado.

El aumento de la temperatura media del planeta pondría en grave peligro el permafrost de la superficie terrestre, según científicos, si la temperatura media aumentase 2ºC, un 40% de la superficie ocupada por permafrost podría desaparecer. Las consecuencias derivadas de este agente climático son preocupantes, en el sur de Alaska y Siberia este descongelamiento se está haciendo evidente aunque en latitudes más altas del Ártico el permafrost sigue estable al menos durante una década.

La desaparición de esta capa supondría un punto de no retorno para combatir el cambio climático por la gran cantidad de dióxido de carbono que se desprende de ella, además de destruir estructuras y aumentar el nivel del mar.