En Rivas Vaciamadrid se encuentra un bello emplazamiento histórico relacionado con la naturaleza que nos traslada en el tiempo. Hablamos del territorio en el que se desarrolló la Batalla del Jarama hace más de setenta años, una ofensiva que trajo consigo miles de muertos y que para muchos historiadores supuso uno de los combates más cruentos de la Guerra Civil española. 

La segunda línea de defensa del Frente del Jarama está sumergida en un paraje entre dos ríos rodeada de naturaleza salvaje, Tristán González Meyer, estudiante de Turismo, realiza una profunda investigación del valor del territorio y la necesidad de su conservación donde Landscare puede tener un papel fundamental fusionando territorio y tecnología. De acuerdo con González Meyer las construcciones que se llevaron a cabo durante la Batalla del Jarama fueron completamente abandonadas al terminar la guerra civil. A partir de entonces, las trincheras y bunkers pasaron de estar ocupadas por soldados a estar invadidas por la vegetación. Esto provocó que los restos patrimoniales se fueron deteriorando poco a poco debido a la erosión del viento y la lluvia. Pero un acuerdo entre el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid y la entidad Espacios Para la Memoria permitió desenterrar los restos y hacerlos accesibles a los visitantes. Hasta el año 2008 los trabajos de restauración fueron constantes, sin embargo, la llegada de la crisis supuso el fin de los trabajos de conservación y puesta en valor de la zona. 

La vinculación de estos vestigios patrimoniales con LandsCare puede suponer un nuevo impulso en esta iniciativa, permitiendo al viajero acceder al territorio y descubrirlo por sí mismo. Un lugar que no sólo cuenta con un valor estético, si no cultural, histórico y educativo. Se trata de un territorio que posibilita al visitante la opción de entenderlo conociendo su pasado, el viajero puede adentrarte por las trincheras, atravesar un túnel donde aún perduran las huellas que los soldados dejaron al cavar con el pico sobre el terreno, asomarse por las troneras desde dentro de un búnker y disfrutar de un tipo de turismo con un valor y experiencia añadida. 

En palabras de Meyer, implantar esta aplicación en Rivas Vaciamadrid no es sólo algo posible, si no altamente necesario, tanto para potenciar el desarrollo turístico de un municipio a escasos kilómetros de la capital española, como para seguir aprendiendo del pasado más reciente con el objetivo de que actos así no vuelvan a repetirse. 

 Pablo Martínez de Anguita