Coronando la isla de Tenerife, en las Islas Canarias, se encuentra el pico más alto de España, el Teide (3.718m). A su alrededor, uno de los espectáculos geológicos más impresionantes del mundo: el Parque Nacional de las Cañadas del Teide, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y considerado uno de los 12 tesoros de España.

Parque Nacional de las Cañadas del Teide

Las caprichosas formas de conos volcánicos y coladas, con sus singular combinación de colores como el pardo, el ocre, el negro eruptivo de la lava y el blanco de la nieve en los meses de invierno hacen que el paisaje de este lugar sea uno de los más singulares del país. Debido a estas características, no es de extrañar que el parque en 2017 fuese el octavo lugar más buscado en la plataforma de Google Street View, con un total de 8,6 millones de visitas, o que haya servido como escenario para películas como The Fast and The Furious, Hace un millón de años o Furia de Titanes.

Pero en este paraje Volcánico también podemos encontrar una extraordinaria biodiversidad, formada por exclusivas especies de invertebrados y un amplio número de endemismos vegetales. En cuanto al paisaje, desde la cordillera dorsal se puede contemplar un espectacular cambio de vegetación. Si extendemos  la vista sobre el horizonte podemos contemplar, a aproximadamente 600-800 metros de altitud, la línea divisoria entre los entornos humanizados de poblaciones y cultivos. Un poco más arriba, un área en la que la laurisilva o Monteverde está recuperando sus antiguos terrenos. Si seguimos escalando en el paisaje, observaremos la extensa masa forestal del pinar. Finalmente, cerca de la cima, nos encontramos las estampas desnudas de El Teide y Montaña Blanca. Con Frecuencia desde la cresta de la montaña se puede apreciar el contraste creado por el mar de nubes creado por el alisio, con el cielo habitualmente soleado y despejado de la isla, esta masa nubosa es de gran importancia para el mantenimiento de la cobertura forestal en la vertiente norte del parque.

Alhelí del Teide

En este parque podemos encontrar una gran variedad de plantas vasculares, de las cuales, buena parte son endémicas de canarias como el Alhelí del Teide, característico por sus bellas flores de color malva típicos de parajes pedregosos y que ha acreditado propiedades medicinales. La Violeta del Teide es otra de las plantas características del lugar, la cual llega a crecer en altitudes superiores a los 3000 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en uno de los  grandes tesoros del parque puesto que es la flor más característica de y emblemática de la flora de las cumbres.

Pero además de su singular paisaje, geología y flora, el Parque Nacional del Teide alberga una rica fauna de animales invertebrados de gran interés científico debido a su exclusividad y características biológicas y ecológicas. Según estudios recientes, la fauna invertebrada del lugar se compone de más de un millar de especies distintas, de las cuales, casi la mitad son endémicas de Canarias. Entre las especies del parque, merece una mención especial la fauna aeroliana, ligada a condiciones extremas donde el viento es el principal suministrador de materia orgánica. Por ello, muchas de estas especies son cazadoras y carroñeras como la tijereta endémica Anataelia Canariensis.

Este enclave, que puede resultar incluso de otro planeta, es excelente para apreciar la diversidad tanto de paisajes, flora y fauna que ofrece España. Además, debido al buen tiempo, constante durante todo el año, en las Islas Canarias recomendamos el Teide para realizar una interesante visita.