Un “Parque Binacional para la Paz” puede definirse como un espacio natural protegido compartido por varios países  cuyo objetivo es crear una armonía entre las personas y la naturaleza que permita un uso sostenible de los recursos para generar una prosperidad común. Existen numerosos ejemplos de parques para la paz en el mundo, entre Costa Rica y Nicaragua, Sudáfrica y Mozambique, Malawi y Zambia…En ellos participan  tanto los gobiernos de los países involucrados como distintas agencias, ONGs y empresas.

Las islas Chafarinas tienen un potencial ecológico, económico y estratégico para ser parte de un “Parque Binacional para la Paz” junto con parte del litoral marroquí.

Potencial ecológico en la medida que puede contribuir a ser un hábitat en el que recuperar a  nuestra extinta en España foca monje (Monachus monachus) que nunca debió perderse, uniendo las poblaciones que aún quedan en Grecia y Mauritania.  Las Chafarinas fueron el último “santuario” en el que vivió nuestra foca. Un parque nacional nuevo sin duda enriquecería el patrimonio natural español, generaría el hábitat adecuado para que volviese nuestro mamífero marino y favorecería la economía local de ambos países a través del turismo ecológico en el litoral marroquí y en Melilla si se promocionan las visitas submarinas en ciertas partes de las aguas que rodean a las islas (sería conveniente que aun siendo parque binacional el turismo no entrara en las islas, sino que más bien pudiera disfrutar el mar que las rodea y tener un centro de interpretación en suelo marroquí).  Para saber más sobre la situación actual de nuestro extinto pinípedo  recomendamos visitar el portal del programa Foca Monje en el que participa nuestro país. http://www.mediterraneanmonkseal.org

 

EL potencial estratégico se basa en la medida en la que al dotarnos de un nuevo parque nacional en España con la particularidad de ser de la modalidad binacional, se  contribuye a generar una riqueza común económica y ecológica entre Marruecos y España que nos permita cooperar más por mantener el mediterráneo.

Por otra parte, un parque binacional para la paz es un proceso de aprendizaje entre dos países. Es un reto por el cual se asume que la conservación vale más que nuestras diferencias, que las fronteras son un obstáculo menor, y es un ejemplo al mundo de cómo juntos podemos custodiar mejor nuestro planeta que por separado. Y como en todo, habrá que profundizar y estudiar los pros y los contras. En el ámbito político hay que trabajar en la actitud de ambos países, las consecuencias que puede tener la declaración tanto en el ámbito de la defensa y la integridad territorial, las relaciones internacionales y el fomento de las buenas relaciones vecinales sin olvidar la inmigración. En el ámbito ecológico habrá que ver que aporta adicionalmente respecto a su actual declaración como ZEPA/LIC, como integrarla en la actual propuesta de protección del mar de Alborán, y cuanto en tiempo va a costar re-introducir la foca monje pues es difícil asegurar su supervivencia si no hay un acuerdo que impida la contaminación de los ríos marroquíes y su pesca marina con artes explosivas entre otras cuestiones … ¡Todo un reto  de cooperación!

Apoyar la conservación de la naturaleza en África es  hoy en día una herramienta de prevención de conflictos, y garantía de los derechos humanos, pues una gran parte de los conflictos que pueden surgir en el arco mediterráneo y subsahariano podrían tener que ver con la gestión de los recursos naturales. Un parque binacional puede ser un proyecto piloto para comprender como prevenir conflictos.  “Si vis pacem, para bellum” afirmaba el romano Vejecio. En el futuro sino es ya en el presente, esta frase requiere ser complementada con otra: “Si quieres la paz, protege la creación” de Benedicto XVI

Para sabe más sobre esta iniciativa clica aquí