Luis López//

Según la asociación italiana Legambiente cada año se vierten al mar alrededor de 6,4 millones de toneladas de plástico a los mares, lo que supone entre el 60-80% del total de residuos contaminantes lanzados al mar. La existencia de plásticos en el mar es un problema recurrente en los estudios medioambientales desde los años 60 por sus efectos nocivos para el ecosistema. En estos últimos años, un nombre resuena en los investigadores del medio, y este nombre es el de los microplásticos; conocidos por alterar la alimentación de los seres marinos causando efectos perjudiciales en el medio marino y llegando este tipo de plástico hasta nuestras mesas.

Greenpeace, en su informe “Plásticos en el pescado y el marisco” publicado en 2016 definía los microplásticos como pequeños trozos de plástico de menos de 5mm de diámetro y longitud, con forma esférica, pudiendo  ser estos filamentos plásticos de dos tipos: primarios; fabricados de este tamaño por el hombre y denominados comúnmente como granza, secundarios; plásticos que en su origen eran de mayor tamaño, pero como resultado de la degradación natural han derivado en microplásticos.

Lo que concierne a los investigadores es la magnitud con la que estos residuos amenazan al entorno marino, llegando a ser más perjudiciales que los plásticos de mayor tamaño. Estos microplásticos forman parte de la alimentación de los seres marinos, según un estudio de la revista Science en 2016, sobre la ingesta de microplásticos por seres marinos, se demostró que los peces se alimentaban de estos pequeños filamentos de plástico tanto de forma voluntaria, priorizando el alimento químico sobre el alimento natural, como de forma involuntaria al ingerirlos a través de las branquias o de su existencia en otro tipo de alimentos de forma residual. La ingestión de este tipo de plástico genera innumerables problemas físicos y químicos en el pez. Entre ellos la pérdida de fertilidad, pudiendo llegar a causar la esterilidad en la especie o generando enfermedades degenerativas, además de poder causar problemas de crecimiento debido al carácter tóxico de los compuestos plásticos.

Desde la Unión Europea se han puesto en marcha iniciativas para solventar este problema, se pretende que para el año 2030, todos los compuestos plásticos sean reciclables para intentar de contener el problema, se desconoce aún si la presencia de residuos plásticos en peces es perjudicial para el hombre, pero la aparición de este residuo en nuestra comida es un hecho comprobado. Hasta 114 especies acuáticas en nuestra dieta han consumido microplásticos, acorde a la investigación de Magadini. La alta presencia de residuos plásticos en el agua  supone una carrera a contrarreloj para el hombre ya que cada vez son más alarmantes las consecuencias de la contaminación residual de plásticos tanto en tierra como en mar, pudiendo en el peor de los casos llegar a la desaparición de especies o afectándonos directamente a nosotros.