Ha iniciado el camino de acercamiento al sínodo especial para la Amazonia, que se desarrollará en octubre de 2019 en Roma. La primera reunión preparatoria se mantuvo en Puerto Maldonado, en Perú, precisamente el día en el que el Papa iniciaba su visita al país latinoamericano.

La reunión presinodal fue organizada por la Red eclesial panamazónica, constituida en 2014 por las conferencias episcopales con territorio amazónico e inspirada por el documento de Aparecida de 2007. El Papa Francisco lanzó el 15 de octubre de 2017 el sínodo especial, que encuentra en este organismo una experiencia consolidada de reflexión sobre la gran temática amazónica.

“La panamazonia, de hecho, representa una gran diversidad de ecoambientes. Es un bioma, un sistema vivo, que produce un tercio de las lluvias que alimentan a la tierra, el 20% del agua dulce no congelada y del oxígeno del planeta, el 34% de los bosques primarios que alojan respectivamente el 30% y el 50% de la fauna y de la flora en el mundo. Considerando además que ocupa el 43 % del territorio de América del Sur, con 7,5 millones de qulómetros cuadrados y casi 35 millones de habitantes. De estos, más de dos millones y medio son indígenas pertenecientes a 390 pueblos. Hay todavía 137 pueblos aislados o no contactados. Encontramos 240 lenguas pertenecientes a 49 familias lingüísticas. Pensemos que una de las ciudades más importantes, Manaus, tiene una población de casi 2 millones de personas. El sínodo especial, por lo tanto, no tratará solo de los indígenas -aunque habrá una mirada particular sobre ellos- sino que afrontará una realidad mucho más compleja y articulada. Hablar de Amazonia para la Iglesia quiere decir afrontar muchos temas y problemas, entre los que se encuentra en primer lugar la evangelización de aquel territorio, con una mirada particular a los pueblos indígenas y a las comunidades locales. Otros temas conectados son la ecología y el cuidado de la creación por la peculiar importancia que esta región asume para el planeta.”

Ver entrevista completa con el Cardenal  Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los obispos en  L’Osservatore Romano.