El Desarrollo Sostenible tiene una serie de objetivos y, en concreto, el objetivo 2 consiste en poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y el cambio climático supone un enorme obstáculo para conseguir este objetivo.

La COP23 de este año está centrada en cómo cumplir los compromisos asumidos en virtud del Acuerdo de París, con el que se pretende limitar el calentamiento medio del planeta y en el que se reconoce la prioridad fundamental de lograr la seguridad alimentaria.

Según el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2017 de la FAO, el hambre ha aumentado por primera vez en más de una década, principalmente debido a conflictos y al cambio climático, ya que este provoca más fenómenos meteorológicos extremos, degradación de la tierra y desertificación, lo que obstaculiza los esfuerzos por alimentar al planeta.

Para conseguir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 y responder con eficacia al cambio climático, necesitamos una transformación de nuestros sectores agrícolas y nuestros sistemas alimentarios, y la agricultura sostenible tiene un enorme potencial para esto. Además, más del 70% de las personas que viven en la pobreza extrema residen en zonas rurales por lo que forman parte de la respuesta mundial que tenemos que dar al cambio climático y son agentes claves de cambio que necesitan que su función de custodios de la biodiversidad, los recursos naturales y los servicios vitales de los ecosistemas sea fortalecida.

Se tienen en cuenta la gestión sostenible de los bosques como parte de una gestión integrada de los paisajes y la reducción de las emisiones del sector de la ganadería y la mejora de la inversión en sistemas alimentarios sostenibles como las actividades principales a tener en cuenta para combatir el cambio climático y, por consiguiente, el hambre en el planeta.